La historia de Filomeno es más que una novela, una casa o un restaurante: es una celebración del México antiguo, de sus costumbres, su arquitectura, su gastronomía y su espíritu. A través de la obra de Daniel Liebsohn, el legado de la época porfiriana revive en cada rincón de la Casa Filomeno y en cada platillo que se sirve en la Gran Cantina. Este recorrido nos invita a descubrir las raíces de un país sofisticado y profundamente entrañable.
La Novela
Filomeno es una novela escrita por el anticuario y coleccionista mexicano Daniel Liebsohn. Ambientada en los últimos años del Porfiriato, la historia sigue a un apuesto charro cuyas aventuras lo llevan de México a Europa, despertando pasiones y obsesiones a su paso. La obra está impregnada de humor, erotismo y una profunda nostalgia por un México sofisticado, lleno de rituales, detalles y costumbres hoy olvidadas. Es una carta de amor al pasado y un guiño a la cultura, el arte y la gastronomía de principios del siglo XX.

La Casa
La Casa Filomeno, ubicada en la Plaza Río de Janeiro 54, es una joya arquitectónica de la colonia Roma construida a principios del siglo XX por el arquitecto Daniel Ruiz Benítez. Su estilo ecléctico incluye sillares de piedra, una escalinata doble con columnas de mármol, vitrales originales y balcones que se asoman a una de las plazas más emblemáticas de la ciudad.
Este edificio ha tenido múltiples vidas: fue una casa habitación, la sede fundacional de El Colegio de México (donde trabajaron figuras como Alfonso Reyes y Octavio Paz), un colegio para señoritas, y durante más de tres décadas, la sede de la Galería OMR. Hoy, ha sido restaurada con un profundo respeto por su historia, recuperando detalles originales como paneles de madera pintados a mano y vitrales centenarios.

La Gran Cantina Filomeno
Inspirada en el universo de la novela y en el esplendor del México porfiriano, la Gran Cantina Filomeno es una experiencia culinaria que honra la tradición de las antiguas cantinas mexicanas, combinando sabores clásicos con una visión contemporánea. Bajo la dirección del chef Alfredo González Rivas, el menú revive platillos entrañables como sopes de tuétano, cocteles de camarón estilo Acapulco y pescados en costra de sal, todo enmarcado por una atmósfera elegante y cálida.
Más de 150 piezas originales decoran el espacio, incluyendo una vitrina victoriana de botica del siglo XIX y mobiliario auténtico de la época. Filomeno no solo es un restaurante, es un viaje en el tiempo, un homenaje a lo mejor de nuestra historia y una celebración del México que fue.
